Los alimentos precocinados son aquellos que se han preparado para consumir tal cual, sin tener que cocinarlos. Es decir, son alimentos que están listos para comer. Muchos de ellos simplemente hay que calentarlos.

Los alimentos precocinados pueden refrigerarse, tener una conservación estable, requieren un calentamiento mínimo o se sirven calientes. Los alimentos precocinados tienen pautas específicas para garantizar no haya contaminación ni posibilidad de que se formen bacterias después de que los alimentos ya se hayan preparado. Es muy importante tener en cuenta la fecha de caducidad de estos alimentos precocinados ya que, suelen tener una caducidad mínima. Además hay que fijarse muy bien que estén elaborados con los mínimos conservantes, ya que muchos de estos pueden ser perjudiciales para la salud si se toman de manera muy seguida.

1. Precocinados horneados

Los productos horneados, como pan o rosquillas, servidos a temperatura ambiente o congelados se consideran listos para comer, ya que se pueden consumir tal cual o con un calentamiento mínimo. Debido a que el producto ya se ha calentado a una temperatura para matar bacterias, la principal preocupación para la seguridad alimentaria es garantizar que no esté contaminado después del hecho. Las técnicas adecuadas de manipulación de alimentos, como el uso de guantes, utensilios de servicio esterilizados y el uso de desinfectantes para manos, están estrictamente reguladas. El pan es uno de los alimentos congelados o precocinados menos peligrosos en su manipulación. Es muy fácil ver si el pan está en mal estado ya que empieza a aparecerle moho en color verde. Lo peor que puede pasar con el pan precocinado horneado es que se ponga duro o demasiado blando. Lo mejor para poder consumir el pan durante más tiempo y que estén apetitosos es tostarlo.

2. Precocinados: Carnes y productos animales

Los precocinados cárnicos o de origen animal son muy comunes. No requieren cocción adicional alguna para ser consumidos de manera segura. Un ejemplo de producto precocinado es la pizza que encontramos refrigerada en cualquier supermercado. Lo único que debemos hacer es calentarlo en el horno o en el microondas con grill y a comer. Están buenísimos y suponen un alimento que, consumido una vez por semana, es fantástico.

Para las carnes cocidas, como el pollo precocinado, los alimentos deben almacenarse a temperaturas consideradas seguras para evitar que se desarrollen bacterias después de la cocción. Si se deja durante más de unas pocas horas, los productos cárnicos deben almacenarse a 41 grados F o menos para mantener los alimentos seguros para el consumo.

3. Alimentos estables

Los alimentos listos para comer, estables, pueden almacenarse de manera segura a temperatura ambiente sin temor a la contaminación. Incluyen productos secos y productos enlatados como el atún. Los productos secos listos para comer incluyen cereales, papas fritas, galletas saladas, mezclas de nueces y dulces. Estos productos son estables y no requieren refrigeración para mantener los alimentos libres de bacterias.

Los productos enlatados, incluyendo carne y productos como atún y salsa de tomate, se pueden comer como están, aunque a veces se calientan antes de servir. Para mantener los artículos seguros para el consumo, todos los productos enlatados deben almacenarse entre 50 y 70 grados F.

Estos alimentos son ideales ya que nos permiten tenerlos en la despensa por un tiempo e ir utilizándolos en esos días en los que no nos apetece nada cocinar. Son productos precocinados y están listos para consumir en esos días en los que no te apetece cocinar o en los que quieres comer algo sano pero no te apetece ponerte a cocinarlo. Muchas verduras y/o pescados se encuentran enlatados y precocinados listos para añadir a tus platos o ensaladas, lo que los convierte en productos maravillosos para cualquier dieta.

4. Regulaciones de seguridad

Verifique la fecha de vencimiento de todos los artículos precocinados, incluidos los productos secos y enlatados. Si el producto enlatado muestra signos de decoloración, óxido en la tapa o abultamiento, deseche el artículo y no coma, ya que estos son signos de infección bacteriana. Todos los productos listos para comer que requieren refrigeración, como las carnes frías y los quesos, deben almacenarse a temperaturas inferiores a 41 grados F para mantener los alimentos seguros. Sin embargo, lo más importante es que si está mezclando alimentos listos para comer con alimentos no listos para comer, como carne cruda, mantenga los alimentos listos para comer bien separados de los otros productos, o cocine todos los artículos juntos para asegurarse de que No hay contaminación cruzada.

4.1. Pincha en >precocinados< y ve nuestro catálogo

4.2. Pincha en >refrigerados< y ve nuestro catálogo

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